Último capítulo

jueves, 8 de febrero de 2018

LA CAÍDA.

10 DE JUNIO DE 2016
LO ESCRIBÍ CUANDO AÚN NO SABÍA ESCRIBIR, Y TIENE MÁS MÉRITO.
Empecé a escalar sin medir la profundidad de la caída. Me subí hasta a una altura vertiginosa donde ni siquiera se podía apreciar el suelo para cuando se produjera el impacto. Y desde lo más alto, todo empezó a tambalear, a ser resbaladizo y mortal, pero aun así era totalmente inconsciente de la caída. Entonces resbalé y floté por los aires, como quien se tira desde un avión sin paracaídas, el viento me azotaba la espalda desagradablemente, me rompía prematuramente, imagínate una caída tan libre y mortal, con los cinco sentidos tan activos y consientes, vas a morir, lo sabes, te vas a perder, lo sabes, pero no puedes hacer nada sólo esperar el impacto. Fue tremendo, me rompí de todas las maneras posibles, me rompí. Me partí la espalda desde el cuello por los hombros hasta la cintura y la ruptura era en forma de Y, tenía el brazo derecho por un lado, el brazo izquierdo por otro lado, de cintura para abajo separada de las piernas. La cabeza me estalló en mil pedazos y el cerebro se me hizo papilla. Me perdí, me olvidé. Se me hundieron los ojos. Era consciente de aquella miserable realidad. Dolía, joder, que dolía. No es plato de buen gusto romperse entera hasta el punto de matarse. Duele. Pero siempre fui consciente de que era una persona físicamente sana empecé a cicatrizar, y mientras cicatrizaba y me mantenía inmóvil, comía moscas que revoloteaban sobre mi mierda, pero cicatricé y primero empecé a cicatrizar la espalda, sucesivamente la rotura de la cadera, mi cuerpo volvió a quedar entero pero lo más importante que sufría un quiebre desmesurado. Mi cerebro. Todavía me sentía un desecho social, que cómo se siente uno? Imagínate tirada entre la mierda, sabes que te tienes que poner bien, levantarte y salir adelante, lo sabes pero no tienes voluntad, pero yo sabía y estaba convencida que todo en mí sanaría, y así fue, mis ojos volvieron a su órbita y mi cerebro volvió a la normalidad con unas terribles secuelas. Y cuando al fin pude levantarme, y estar del todo sana, a que no sabes qué? Se me presenta otra jodida escalera, ya sabes que una persona que sufre tal caída puede que se quede anormal, yo estaba sana pero no estaba bien, me subí a la puta escalera y volví a resbalar, pero no hubo caída. El viento me amortiguó mi caída, caminé sobre el viento, y aprendí que subir tan alto es peligroso pero seguiré subiendo y cabalgaré con el viento.

2 comentarios:

  1. Vaya historia más triste, pero he de reconocer que es de valiente, aveces al caerse y romperse, no quedamos ahí y sin poder recuperarnos y sin poder volver intentarlo por el miedo de poder sufrir las mismas consecuencia.. Al final todo puede ser diferente en el segundo intente

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  2. Mensaje claro. Por más veces que te caigas levántate. Y no tengas miedo a caerte de nuevo.

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