Último capítulo

viernes, 4 de noviembre de 2016

GENTES GRANDES

Hoy mientras trabajaba, he visto a una pareja super cuqui, y me he enternecido tanto que me ha llevado a aquellos viejos tiempos que una vez me rozaron el corazón y me ha inspirado este post…


A veces pienso en esas relaciones que tuve, con esas personas que fueron super maravillosas y siguen siendo super maravillosas, a veces volvía al pasado con una espina en el costado, por un segundo les detestaba, pensaba que fueron super hipócritas, y simplemente el hecho de que no me abriese a la primera les hacía que yo fuese un reto para ellos. Pero bueno, qué más podía pensar de personas que habían perdido el interés gradualmente aunque a mí me daba la impresión de que fue de la noche a la mañana, pero no era un pensamiento positivo decir que unas personas super maravillosas o que creía super maravillosas se acercasen a ti con planes maléficos sobre llenar su ego, personas que no esperaban nada a cambio más que mi compañía, y os aseguro que son personas hechas y derechas, de esas que se admiran y dices, ¡joder! ¿A esa edad y ya es todo eso? Son personas que deberían estar con grandes personas de su talla y sin embargo se fijaron en mí, me amaron, eso me hicieron sentir al principio, y cuando me miraban yo lo sabía, yo notaba que en ese preciso momento nada más pasaba por sus cabezas únicamente el pensamiento de que yo era un ser único en la tierra. ¿Precioso verdad? Sin embargo hasta aquí lo relatado, mi mente dio un salto gigantesco hasta el desdén, el desprecio, el alejamiento. ¿Por qué? Me preguntaba, ¿debería haber sido más cerrada? ¿Haber esperado más? ¿Qué pasó para que sucediera este repentino cambio tan abrupto que me desgarraba? Les quería, les quería querer y quería que me quisieran, ¿por qué cambiaron? Sin embargo ante un repentino mar de dudas me hice una tremenda y determinante pregunta: ¿tuve  algo que ver para que este cambio en ellos sucediera? Y entonces como si me golpeara a mí misma, me asusté, y aquella distancia tan diminuta se llenó con la más absoluta y pura realidad. Yo cambié. Mis miedos me cambiaron y mis miedos se transformaron en inseguridades y mis inseguridades se transformaron en muros, ellos a mi lado eran personas que avanzaban a pasos agigantados si es que no volaban, y si eres una persona que vuela ¿cómo has de avanzar con una persona que se detiene ante un muro? No puedes, simplemente la sueltas si eres una persona cabal, porque la vida es avanzar y no detenerse, y había algo entre ellos y yo, una conexión super potente entre personas grandes y una persona tan sencilla como yo, nuestra humanidad, me veían tremenda, inquebrantable y explosiva como el universo, y yo difuminaba aquella visión a toda costa, con mis subidas y bajadas como una montaña rusa. En Fin. Si estáis leyendo este post y sabéis que sois vosotros de quien hablo, quiero que sepáis que hace mucho que sé que me amasteis con todas vuestras buenas intenciones, con vuestra nobleza y vuestra pureza, lo intentasteis y sin conocerme hicisteis y quisisteis seguir haciendo cosas grandes y nobles por mí, lo valoro en toda su medida y lo guardo como un regalo,  intentasteis amar a una Mila valiente, determinada, independiente, que no os necesitase sino que os quisiese, sin embargo yo me veía débil, y os necesité, terrible error, en vez de quereros sin necesitaros. Así que os voy a hacer un regalo, y mi regalo es que  no os necesito, ni a vosotros ni a nadie, os quiero, a vosotros y a todos, cada día es cierto que lidio una batalla por ser terriblemente yo (aquello que os hizo amarme) lo consigo, otras veces soy humana y echo de menos vuestros besos, vuestros abrazos, vuestros consejos de gente grande pero luego se me pasa porque la vida son oportunidades, y hay una nueva oportunidad para mí en todo el sentido de la palabra, para demostrarme a mí misma que soy explosiva… como el universo. Confío en mí. No os fallaré, gente grande.


MÍA MILA, tan mía y sólo mía.

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